|
24/10/2008
Relato de Almudena
Hola,
Durante nuestra espera, el poder leer los relatos de otras familias
nos ayudó muchísimo, por eso nos hemos animado a escribir un poco
cómo fue nuestra entrega en Guangdong, y cómo se fue nuestra
experiencia.
Nosotros estuvimos en Guangzhou (Guangdong) en junio de 2008, y
nuestra niña (Paula) venía del orfanato de Dongguan (Institución de
Bienestar de Menores de la ciudad de Dongguan). En nuestro grupo
habia otras dos familias con hijos de este mismo orfanato, y por lo
que pudimos observar, allí los debieron de cuidar muy bien y venían
muy estimulados. No pudimos visitar el orfanato de Paula pero tampoco
teníamos ninguna intención, aunque alguien lo preguntó y le dijeron
que no. La nena venía vestida con un conjunto veraniego que parecía
nuevo, muy limpia y con un olor maravilloso. Se veía que la habían
cuidado muy bien, se dejaba asear y manejar perfectamente como si
estuviera muy acostumbrada. En el momento de la asignación Paula no
tenía ni 10 mesecillos, y el añito lo cumplió con nosotros a los
pocos días de llegar a casa en España. Su nombre chino era Li Hong,
que significa Belleza Roja, y a nosotros nos gustó llamarla Paula Li.
El viaje fue muy pesado por las largas horas de vuelo y transbordos,
pero en un estado continuo de alegría sabiendo lo que nos esperaba
alli. Una vez en Cantón, pudimos hacer alguna excursión y comprar
todo lo necesario para la nena: comida, pañales, y el carrito (allí
hay de todo y a muy buen precio). El hotel donde nos alojamos, White
Swan Hotel, resultó absolutamente impresionante, sólo una pega, la
obsesión por el aire acondicionado (durante nuestra estancia en el
hotel pasamos muchísimo frio y estas bajas temperaturas empeoraron la
bronquitis que traía nuestra niña). El día señalado fuimos al
registro de Guangzhou, nos llevaron en autobús y durante el trayecto
la guía nos fue contando cómo se iba a producir la entrega. Cuando
llegamos allí había un grupo numeroso de familias americanas también
adoptantes. Nosotros también éramos bastantes, unas 12 familias, así
es que alli todos estábamos en un estado general de nerviosismo. La
entrega fue por orden, nos fueron llamando por familias y orfanatos.
De repente oimos a la guía que nos llamaba y acudimos corriendo. Yo
tenía las manos ocupadas en ese momento con la carta de invitación,
los pasaportes, las cámaras, la bolsa de Paula, y la cuidadora le
entregó la nena a mi marido que se quedó emocionado mirando a su
hija. En seguida me la pasó, y pudimos disfrutar los dos de ese
momento. Paula nos aceptó desde el principio, nos miraba
alternativamente a los dos, nada de rechazo, nada de lloros, todo fue
tranquilo y pausado. Vimos que en general, el resto de familias
tampoco tuvieron problemas. Evidentemente Paula estaba algo
desconcertada, nos miraba muy seria pero de forma curiosa. Se dejaba
besar y abrazar, y todo lo analizaba con sus enormes ojos. La
cuidadora de Paula dejó que le preguntáramos un par de cosas
(preguntamos por los hábitos de sueño y horarios de comidas), nos
entregó un biberón con la leche que tomaba habitualmente y una bolsa
con un montón de cosas: fotos en el orfanato, cartilla de vacunación
y recuerdos de la ciudad de procedencia de la nena. Cuando se
acabaron las entregas de nuestra grupo, volvimos al hotel de nuevo en
autobus, y Paula iba mirando por la ventana con mucha curiosidad, muy
tranquila y dejándose achuchar aunque continuaba muy seria, en ningún
momento lloró pero tampoco vimos sombra alguna de sonrisa en su
carita (tardó 2 días en sonreir abiertamente, y cuando empezó a
hacerlo se veía que era nuevo para ella, apenas una mueca. Ahora ríe
a carcajadas y muy fácilmente).
Volvimos al hotel y Paula continuaba tranquila. Alli la tumbamos en
la cama y se quedó dormida un buen rato a mi lado (mientras mi marido
se dedicaba a preparar los papeles para el día siguiente). Al
despertar, quisimos que merendara algo pero no parecía tener ganas,
tampoco el biberón de la noche se lo tomó, a penas la mitad. En fin,
habían sido muchas emociones y no quisimos darle el baño esa noche,
nos limitamos a cambiarle de pañal y ropa (despues descubrimos que el
baño es uno de sus momentos preferidos, disfruta muchísimo). Despues
de eso jugamos un ratito con ella en la cama. Paula agarraba con
fuerza todos los muñecos que le habíamos traído y los lanzaba lejos
para luego buscarlos con la mirada, además, trataba de morder todo lo
que tenía a su alcance (vimos que ya tenía un par de dientecillos
arriba y otros dos abajo que parecían perlitas). En el suelo gateaba
muy bien, y una vez en la cuna, vimos que se sujetaba a los barrotes
y se ponía de pie, y así se movía perfectamente. El tiempo pasó
volando para nosotros: la llegada al hotel, su primera noche, los
primeros días con nosotros, su evolución y la vuelta a casa. En
Guangdong, Paula estuvo muy enferma aunque afortunadamente todo se
solucionó alli eficazmente. Nos la entregaron bastante resfriada y
con mucha tos, y al día siguiente vimos que no mejoraba. En la
clínica de hotel nos atendieron muy bien, y dijeron que parecía una
bronquitis. Sin embargo, al no mejorar y continuar con fiebre y
dificultades para respirar, tuvimos que acudir al hospital de
Guangdong donde diagnosticaron una leve pulmonía. Pasó otro día con
fiebre y preferimos acudir a un hospital privado (americano) donde
confirmaron que era una neumonía (ya en recuperación) y que necesitó
de varios días de visitas hospitalarias para poner a la nena goteros
con suero y antibióticos (creemos que de estar en España,
probablemente habrían ingresado a Paula). Alli el trato fue
exquisito, con toda la información en inglés y explicándonos
perfectamente la situación de nuestra niña. Cuando abandonamos
Guangdong y fuimos a Pekin, Paula ya estába recuperada.
Desde el primer día vimos que comía y dormía maravillosamente, cosa
que sigue haciendo 4 meses despues. Es una niña feliz, alegre, activa
y que no para quieta ni un momento, como todos los bebes de 15 meses
(y para nosotros la niña más bonita del mundo, por supuesto). Va a la
guardería y alli se ha adaptado muy bien aunque al principio lloraba
bastante y todavía hoy hay días que hace algún puchero por la mañana.
Con la familia todo han sido alegrías, ya conoce perfectamente a sus
abuelos y tíos, aunque con los extraños sigue necesitando un tiempo
para aceptarlos. Es increible cómo ha cambiado en estos 4 meses que
lleva con nosotros, y lo rápido que ha ido aprendiendo todo. Con ella
todo son alegrías y descubrimientos. Casi desde el principio empezó a
responder a su nuevo nombre (fueron unos pocos días), y su papa le
enseñó a hacer palmitas a los dos días. Estando en China comenzó a
decir claramente papa y mama, y al poco tiempo de llegar a España
empezó a andar con soltura. Hace tiempo que entiende todo y ha ido
ampliando su vocabulario. En cuanto a la salud, casi todo lo que
figuraba en el informe era cierto aunque quizás algo abultados los
datos de peso y talla.
Mucho ánimos a los que estais esperando, merece la pena y es cierto
que cuando por fin tienes a tu hija en brazos te olvidas de todo el
tiempo pasado.
|