Relato de Eli


Somos Eli y Paco de Madrid, padres de Elisa, Dima y nuestro príncipe verde, Enzo. Nuestra historia tiene un final muy feliz, aunque un transcurso un tanto amargo. No voy a pintarlo de rosa porque no lo fue, pero he de decir que ha merecido la pena con creces cada lágrima que hemos derramado en el camino y cada noche de insomnio padecida.

En febrero de 2007, tras haber esperado los 9 meses con nuestro último hijo en casa, (requisito en Servicios Sociales de nuestra Comunidad para comenzar un nuevo proceso), decidimos solicitar la apertura de un expediente de adopción internacional, esta vez para China.

Sabíamos que sería un largo camino, los plazos de China se habían ido alargando y la espera era ya de varios años, pero aún así preferíamos este país por la transparencia y casi ausencia de sobresaltos en el proceso.

Oímos hablar del Pasaje Verde y estuvimos informándonos un poco sobre la posibilidad de tramitar por esta vía. Tuvimos un par de reuniones con una ECAI y consultamos con un pediatra.

Casi a la par de entregar los papeles, nos enteramos que el 1 de mayo se cambiarían los criterios de China y que yo, Eli, no cumplía uno de los requisitos, los estudios. Después de investigar otras posibilidades, otros países, llegamos a la conclusión que era China y no otro país en donde nos estaba esperando nuestro tercer hij@.

Desde mediados de marzo y hasta finales de mayo, me preparé para pasar las pruebas de acceso a estudios superiores y así poder cumplir el requisito que me faltaba. Me esforcé mucho y mi marido también, ya que tenía que intentar estar lo menos posible en casa y llevarse a los niños para que yo pudiera estudiar, pero el resultado fue satisfactorio y ¡APROBÉ! En Junio me comunicaron la nota y en Julio nos llamaron del TIPAI para hacernos el Informe Psicosocial.

Con toda la presión de los meses anteriores, no nos quedaron ganas de seguir investigando el Pasaje Verde, así que seguimos el proceso para la vía ordinaria y el 8 de Octubre de 2007 salían nuestros papeles para Beijing.

El 19 de diciembre actualizaron la web del Ministerio y vimos que estábamos registrados con fecha 24 de Octubre. No sé muy bien por qué, pero a partir de saber esa fecha otra vez dentro de mí surgió la idea del Pasaje Verde. Parecía como si la idea tuviera que madurar un tiempo y había llegado mi hora. Sí digo “mi” hora porque a Paco, que anteriormente estaba convencido, en ese momento le entraron las dudas.

Un viernes a mediados de enero de 2008 asistimos a una charla sobre el Pasaje Verde en Madrid, en el que pudimos ver corretear a muchos “pasajitos” y fue el empujón definitivo, ya que el siguiente lunes estábamos solicitando el cambio de vía en el Instituto Madrileño del Menor y la Familia. Cuando uno deja de hablar de patologías y se da cuenta de que detrás de esas palabras hay niños, niños felices, niños que tienen tantas ganas de que les quieran como nosotros de quererles...es entonces cuando uno deja a los miedos atrás y se prepara para ser padre de una persona especial. Y es especial porque es nada más y nada menos que ¡TU HIJO!

Pasamos de nuevo por las entrevistas de Psicóloga y Trabajadora Social, explicamos nuestros motivos y nuestras ilusiones, también hablamos de los que pensábamos podrían ser nuestros límites y ellas pusieron también los suyos...

El 31 de marzo de 2008 nos llamaron de Servicios Sociales para comunicarnos la aprobación del Certificado de Idoneidad y para decirnos que ¡¡estábamos preasignados!!. No nos lo esperábamos y no supimos reaccionar. Nos remitieron a la ECAI que llevaba el expediente del menor y allí nos solicitaron unos cuantos papeles, no nos enseñaron ni su boquita, sólo dijeron que era un niño de 19 meses con labio leporino operado y paladar hendido en grado III sin operar. Once días más tarde, entregamos todos los papeles, firmamos el contrato y por fin nos enseñaron sus fotos.

Con las dos primeras fotos que vi me enamoré perdidamente de él, además obtuvieron el mote que le perduró durante toda la espera...¡pequeño buda!. En ellas tendría unos 9 meses y se le veían muy recientes sus dos cicatrices. ¡Qué boquita tan preciosa!

Después nos enseñaron otras 2, en las que tendría un año, en ellas estaba lloriqueando porque parecía que no sentía seguro intentando mantenerse de pie apoyado en un columpio.

Por las fechas de otros procesos de otras familias verdes, nos salía que entre finales de Julio o en Agosto, podríamos estar viajando a por nuestro bebé. Como pillaban los JJ.OO. pensamos que sería para finales de Agosto. Nos hacía mucha ilusión poder celebrar su 2º cumpleaños allí con él, pero el destino es caprichoso y enredó el hilo de tal forma que a punto estuvo de romperse.

A finales de Septiembre, después de preguntar muchas veces y tener que escuchar las mismas veces “que todo iba bien”, nos llamaron para decirnos que nos olvidáramos del niño, que China no permitía nuestro cambio de vía y que iban a intentar que no perdiéramos el expediente para vía ordinaria, a lo cual nos negamos rotundamente. Para terminar de enredar el asunto, el mismo día llegó la Preaprobación del menor a nuestra familia pero indicando que teníamos que enviar de nuevo el expediente. Esas noticias ya eran mas halagüeñas, y aunque empezamos a trabajar inmediatamente en conseguir de nuevo todos los papeles del expediente, al mismo tiempo luchamos porque nos pasaran el expediente ya registrado en China a la vía verde, como hacían con otros muchos expedientes de otras ECAIs.

A cada suceso que ocurría en China se te encogía el corazón, como si algo malo fuera a pasar y no pudieras terminar nunca de ir a por él. Aquel horrible terremoto, varios tifones en la provincia de Guangdong, leche contaminada con melamina. Aunque también disfrutamos de otros sucesos como los JJ.OO., a pesar de no poder verlos en directo. Mil veces pensé que no podría ir a por Enzo.

No fue hasta el 12 de enero de 2009 cuando nos llegó la carta oficial de aceptación, lo que los padres adoptantes llamamos LOA. El 9 de febrero llegó la Invitación a Viajar al Ministerio y a pesar de nuestra tristeza porque acababa de fallecer mi suegro y no podría conocer ya a su nieto, asesorados por otras familias a las que siempre estaremos agradecidos, nos “montamos” el viaje por nuestra cuenta y partimos el 14 de febrero rumbo a China.

El viaje lo hicimos con un grupo de españoles de otra ECAI de Cataluña y es curioso que fuimos los que menos nerviosos estábamos. Habíamos esperado casi un año para ir a buscar a nuestro pequeño, le habíamos visto crecer en la distancia gracias a otras familias de otros países que iban a recoger a sus hijos y nos enviaban fotos del nuestro (esto es impagable) y le habíamos hecho nuestro hacía mucho tiempo. Lo habíamos pasado tan mal hasta llegar allí, que una vez que pisamos tierra China nos relajamos para disfrutar de cada cosa por pequeña que fuera, de cada gesto de nuestro pequeño, de cada rincón nuevo.

El 16 de febrero nos entregaron a nuestro pequeño tardón en el registro. Estábamos todos seremos, Paco me cogió la cámara, sabía que ese momento era mío y me lo cedió, los niños también me siguieron pero sin intromisiones, me dejaron llevarle poco a poco hasta que por fin confió (gracias a la comida), se dejó coger, besar. Jugamos con él, aunque no perdía de vista a su cuidadora, y se fue con nosotros de la mano sin una lágrima.

Estamos locos con nuestro pequeño en casa, es un pequeño bicho que revoluciona y encandila a todo el mundo. Le encanta esconder las zapatillas de los demás para volverte un poco loco y ha empezado a decir alguna palabrilla. Ya tiene tres años.

A los tres meses de estar en España le operaron el paladar y fue un valiente. Me sigo emocionando cuando oigo a cualquier padre verde relatar la entereza con la que se enfrentan nuestros hijos a estas situaciones. Estuvo seis días en el hospital, pero ya ha pasado lo peor. Las siguientes operaciones están distanciadas y serán “poca cosa” comparada con esta intervención. Si antes comía bien, ¡no os podéis imaginar cómo come ahora!

Si cada decisión puede cambiar tu vida, no sabéis lo que nos alegramos en esta familia todos los días de haber tomado la decisión del camino verde. Volveríamos a repetir con los ojos cerrados. De hecho, nos hemos cuestionado mil veces por qué estos niños están en una vía aparte, pero...ese es otro tema

Los niños son los que tienen el derecho de crecer en el seno de una familia, sin embargo a ellos no les preguntan cómo les gustaría que fueran sus padres y a pesar de ello, nos quieren y aceptan tal como somos, con nuestras virtudes y nuestras muchas flaquezas. ¡Toda una lección!

 

 

 

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