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0/03/06
Volvimos de China a finales de septiembre de 2005 y, aunque ya han pasado
varios meses, no quisiera dejar de enviarte la información del
orfanato de nuestra hija para tu web y que sirva a los papis que vienen
detrás.
Antes de viajar, solicitamos a Blas poder ver el orfanato de nuestra
hija y nos respondieron que podíamos ir a visitarlo pero que no
podríamos entrar, que no estaba permitido. Aún y así,
recomiendo encarecidamente que vayáis porque sólo ver el
entorno y el exterior nos aporta muchos datos sobre la ciudad de nuestras
hijas.
Yulin está a unas 3 horas y media de Nanning en autocar. Lejos
de ser un viaje pesado (se va por una autopista casi vacía) resulta
emocionante ver, a medida que te alejas de la ciudad, cómo surge
el paisaje de una China más auténtica. El verde de los campos
era de los que casi son imposibles de imaginar. Y algunos bueyes arando
las tierras, ayudados por una fina bruma, es la estampa más bucólica
que había visto jamás. A lo largo del trayecto también
vimos una pequeña muestra de lo espectacular que debe de ser Guilin,
con algunos peñascos de las mismas características plantados
en plena llanura.
Este paisaje a menudo quedaba interrumpido por pequeños núcleos
de población que tenían aspecto de ser bastante recientes
y sobre todo muy destartalados y artificiales. Y por supuesto quedaba
interrumpido por los continuos bocinazos del conductor ya que bueyes,
campesinos, camiones hechos a base de trozos varios, carretillas y triciclos
cruzaban a su ritmo por plena autopista. Aunque mi sensación fue
que quizá nosotros éramos los que circulábamos por
el lugar menos indicado...
Mi ideal de que Yulin fuese un pueblo campesino en mitad de las montañas
se esfumó enseguida. En el autocar, el guía nos puso un
vídeo de la ciudad en el que pudimos ver la promoción económica
e industrial de la basta ciudad. Creciendo sin parar con gigantescos edificios
de oficinas del estilo a los que nos tienen acostumbrados últimamente...
El orfanato estaba situado al final de un callejón bastante degradado:
con calles de barro, pequeños talleres sucios, tiendecitas lúgubres
de pájaros y construcciones y personas muy muy modestas. Nada hacía
indicar que al final de esa calle estuviera el orfanato con esa portada
tan espectacular y las letras más doradas y relucientes de toda
China! No pudimos entrar, pero desde fuera nos indicaron que el edificio
central en construcción iba a ser un asilo y que el edificio de
la derecha era el orfanato. Según el guía, en China es muy
habitual que ancianos y niños estén cerca porque la presencia
de unos y otros resulta de gran ayuda. También, según el
guía, el donativo revertía directamente en nuestro orfanato.
De ahí que pudieran emprender la construcción de la nueva
infraestructura.
Un pequeño inciso, entre todo el grupo compramos una lavadora-secadora
de gran capacidad para el orfanato. Fue muy sencillo, nos informamos sobre
sus necesidades y el mismo día que fuimos a comprar cosas para
las niñas en los grandes almacenes de Nanning, el guía nos
ayudó a elegir la más adecuada. Ellos mismos se encargaron
de que llegara allí.
El orfanato era un edificio bastante nuevo y bien cuidado. Al revelar
las fotos, nos dimos cuenta de que incluso los desagües de la fachada
tenían una bonita forma de pez. Los balcones superiores estaban
enrejados y muchas plantas tenían aire acondicionado. También
se entreveía tras las rejas toda la colada. El recinto tenía
un gran patio central ajardinado y con pista de baloncesto. Muchos padres
lo reconoceréis como el bonito escenario de las fotos de asignación
de nuestras hijas.
Había un continuo trasiego de furgonetillas y personas motorizadas
entrando y saliendo del recinto. No llegué a entender por qué...
Quizá también hay viviendas???
Causábamos mucha curiosidad frente a las puertas del orfanato con
nuestras cámaras y nuestra emoción de querer saber y capturar
todos los detalles... Eso sí, todas las personas con las que me
crucé siempre nos dedicaron esa espléndida sonrisa que,
la verdad, echo mucho a faltar por aquí...
Nos llevaron a comer al restaurante de un gran hotel de la ciudad, lo
cual nos permitió ver las grandes avenidas con magníficas
tiendas y edificios notables. Por las avenidas, vimos a más cicilistas
que en Nanning y ausencia total de occidentales. En un lateral del gran
salón del restaurante había unos cuantos cocineros en la
plancha y tratando el marisco que cazaban de las grandes peceras de la
entrada y no pudieron evitar estar todo el rato mirándonos y "petándose
de risa". Se lo pasaron bomba comentando... No sé, nos deberían
ver de lo más "exóticos"!!! :))
La lástima fue que no pudimos callejear por la ciudad. Después
de comer y con el intenso calor húmedo del mediodía se decidió
que lo más adecuado era volver a Nanning.
Mi intención era hacer un pequeño resumen práctico
pero creo que la cosa ha quedado en un pequeño relato... Espero
que alguna información pueda ser de utilidad para alguien, adjunto
unas cuantas imágenes del orfanato Yulin City (Guangxi) y animo
a los que ya hemos hecho el viaje de nuestra vida a que compartan lo que
han vivido. Estos pequeños detalles, cuando esperamos, nos hacen
sentirnos más cerca de nuestras hijas.





Un abrazo!!!
Mercè
Fotos enviadas por Marta 19/08/05


Nuevo
edificio
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Seria muy importante que, para las familias que vienen detras, a la vuelta
con vuestras hijas escribais unas lineas explicando como era el orfanato,
y si no haveis podido visitarlo, decir como estaban vuestras hijas cuando
os las entregaron, la idea que os podais haber creado del orfanato o cualquier
información que creais que os gustaria haber tenido cuando erais
vosotros quienes buscabais.
podeis enviarlo a marta@orfanatosdechina.es
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