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ORFANATO DE LIANGPING Liangping Social Welfare Institute |
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DIRECCIÓN DEL ORFANATO Liangping Social Welfare Institute Chongqing shi No336 av.Dongzhengjie
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- Lista de familias adoptantes en Liangping http://groups.yahoo.com/group/LiangpingSWI/ - Relato de una familia española de su adopción en Liangping, con fotos del orfanato y cosas muy interesantes http://spaces.msn.com/members/VanessaFueaChinapuntocom/PersonalSpace.aspx?_c |
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27/08/07 Escribo para confirmar lo que lei en la pagina que teneis en internet
con referencia al estado de las niñas/os del orfanato de Liangping. Relato de la entrega de las niñas enviado por Pilar (marzo 2004) El 1 de marzo viajamos un grupo de 6 familias para recoger a nuestras hijas en el Liangping Social Welfare Institute. Eramos 3 familias de mayo y 3 de abril. Nuestro grupo decidió ir al orfanato a recoger a las niñas, ya que nos daban la opción de ir allí o bien entregarnóslas en el registro de Chongqing. Nosotros tuvimos muchas dudas sobre si era mejor ir o evitar el viaje, ya que nos habían hablado de 4 horas por carreteras de montaña y nosotros viajábamos con nuestra hija de 6 años y familiares que nos acompañaban. Creo que ir a Liangping fue la decisión más acertada. Nuestra hija, Inés Yang, salió del orfanato en brazos de sus padres, dándole todo el cariño que le había faltado en sus primeros 9 meses de vida.
El trayecto de Chongqing a Liangping duró 2 horas y media; recientemente han construído una autopista por lo que el viaje se hace muy cómodamente, en la carretera había muy pocos automóviles y el conductor iba a 80 Km, por lo tanto no pasamos en ningún momento estrés ni miedo, algo que siempre te impacta un poco si conoces o te han comentado cómo es el tráfico allí. Durante el viaje íbamos templando los nervios, realmente todos parecíamos muy tranquilos, hablando poco e inmersos en nuestros propios pensamientos, con alguna que otra broma para despejar el ambiente. Debo confesar que el viaje se me hizo corto, quizá porque me había preparado intensamente para no dejarme derrumbar por la impaciencia.
Era un día gris, como casi todos los que estuvimos en Chongqing, el clima es muy húmedo y sale poco el sol, lloviznaba a ratos aunque no hacía mucho frío. Cuando llegamos a Liangping casi todos intentamos abrir muy bien los ojos, al menos es lo que hice yo, quizá para atrapar todos los detalles del primer sitio que vio nacer (o llegar, nunca lo sabremos) a nuestra hija. Nos dijeron que es un pueblo de unos 100.000 habitantes. Se veía más pobre que Chongqing, las calles me parecieron anchas y las casas muy humildes. Cuando el autocar se paró nos encontramos en un suburbio muy pobre, allí precisamente estaba el orfanato. Debo reconocer que a mí me impresionó bastante; aunque no se pueda comparar con la pobreza de las chabolas de Bombay y otros rincones de la India que conozco, este barrio de Liangping me pareció en algunos momentos que, lamentablemente, estaba al mismo nivel. El orfanato está en la cuarta planta de un edificio que, a primera vista, no está mal, justo enfrente de una manzana de casas bajas muy pobres. Son los contrastes que a cada paso te encuentras en China.
Al bajar del autobús íbamos con cuidado porque el agua había hecho un barrillo muy sucio y desagradable. Nos indicaron que subiéramos por una escalera. Las paredes estaban muy sucias y desconchadas, al final de ella nos hicieron entrar en una sala grande preparada para la ocasión. Había telas rojas con letras chinas por todas partes y un gran cartel (¿sería de bienvenida?). En el centro de la sala una mesa alargada muy grande con un mantel, donde nos sirvieron a cada uno agua caliente en vasos de plástico. Mientras miraba a mi alrededor me di cuenta que detrás de las telas rojas había cajas de embalaje, por lo que no sé si esa sala la tenían para esas ocasiones o la adornaron y adecentaron precipitadamente para recibirnos a nosotros.
Nos sentamos todos mientras esperábamos que llegaran las niñas. En la sala hacía frío, al menos yo estaba helada, pero creo que eran los nervios, me suele pasar eso cuando estoy nerviosa. Después de un rato nos asomamos a la terraza y empezamos a ver que venían las cuidadoras con las niñas en brazos. Todas estaban vestidas con el mismo trajecito rosa y un gorrito de distinto color para cada una. Desde arriba intentábamos distinguirlas, pero era imposible. A la mayoría de nosotros nos resultó imposible incluso cuando ya las teníamos enfrente. Al entrar en la sala las escrutábamos intentando descubrir, sin éxito, cual era la nuestra. Al final se sentaron las cuidadoras con las niñas enfrente de nosotros y empezaron a decir los nombres chinos de las niñas. Aún así yo no fuí capaz de reconocer a Inés Yang. La foto que yo tenía de ella era de un bebé de apenas cuatro meses. Poco a poco empezaron a entregar las niñas a los padres, la nuestra fue de las últimas. Cuando creímos oír el nombre de Liang Yang dimos un bote y corrimos a cogerla en nuestros brazos. Mientras le hacíamos carantoñas y la mirábamos intentando descubrir los rasgos de la niña de la foto que teníamos otra familia se dio cuenta de que la niña que tenía en brazos no era la suya. ¡Era la nuestra! Nos las habían dado cambiadas y nosotros no nos habíamos dado cuenta. La confusión vino por el nombre, eran muy parecidos, al menos para nuestros occidentales oídos. Rápidamente nos intercambiamos las niñas y todo quedó en una anécdota. Cuando cogí a la verdadera Inés Yang en mis brazos me invadió una gran emoción, miré su carita asustada y comprendí que mi hija no podía ser otra, el hilo rojo nunca se equivoca
Por nuestra parte hubo emoción, lágrimas, risas nerviosas, alivio, una cóctel de sentimientos realmente impresionante. Por parte de las niñas sólo hubo miradas más o menos asustadas, sólo lloró una de ellas, a causa de su carácter tímido. Pero no tenían ningún apego a sus cuidadoras. Físicamente estaban todas bien, sanas y gorditas, con la piel suave y sonrosada. Nos las llevamos de allí sin dramas y sin llantos, como si entendieran lo que pasaba y quisieran salir de allí. Luego, al conocer mejor a nuestra hija, nos hemos dado cuenta de que su mirada en esos momentos era de desconfianza y de miedo.
Una vez tuvimos a las niñas en brazos nos dedicamos a ellas, a abrazarlas, besarlas, intentar sentarlas, hacer fotos Enseguida nos dimos cuenta que casi ninguna se sentaba, no estaban estimuladas para nada, no sabían coger cosas con las manos, ni tenían fuerza muscular. Habían permanecido en su cuna casi todo el tiempo. Aunque uno de nuestros deseos al hacer ese viaje era precisamente conocer el orfanato donde había vivido nuestra hija sus primeros meses de vida, no pudimos cumplirlo. El director del orfanato nos dio un discurso, agradeciéndonos la adopción y la oportunidad que, según él, dábamos a las niñas chinas, también resaltó que este hecho estrechaba mucho más los lazos de amistad entre España y China. Con todo esto la guía nos indicó que se hacía tarde y que debíamos irnos a Chongqing para formalizar los trámites en el registro y no había tiempo de visitar el centro. No obstante, mi hermano y algunos padres se colaron en un par de salas y pudieron ver a los bebés. En cada cuna había dos niñas, vestidas con mucha ropa y tendidas boca arriba, lo que dificultaba enormemente el movimiento de las criaturas. No llevaban pañales, sino trapos y, al parecer había bastantes bebés. La impresión que sacamos fue que, de alguna manera, a pesar de la masificación y los pocos medios, consiguen sacar a los bebés adelante con muy poco personal. Afectivamente no estaban muy cuidadas pero su salud era buena, por lo que deben mantener una cierta higiene y una correcta alimentación, a base de biberón, por supuesto.
Cuando salimos de allí nos despidió una multitud de gente que, curiosa, miraba cómo nos llevábamos a sus pequeñas conciudadanas. Unos comían al lado del autobús, de pie, con los palillos, otros nos saludaban con la mano y se reían Yo me sentí como el que roba algo que no le pertenece. Me preguntaba qué pensaba aquella gente al ver a ese grupo de occidentales que habían viajado desde el otro lado del mundo a por unas niñas que posiblemente ellos consideraran desgraciadas. Y ahora quizá las veían como unas afortunadas que, con un golpe de varita mágica, habían cambiado su trágico destino. Asomé a Inés por la ventanilla mientras intentaba retener esa última imagen del lugar donde había encontrado a mi hija y les decía adios para siempre.
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Relato de una familia adoptante en Liangping "Nosotros formábamos parte de un grupo de 4 familias de Holt (su ECAI), y nos dijeron que éramos 4 de las 10 primeras asignaciones internacionales de Liangping (asignaciones en Agosto 2003 y viaje en Octubre 2003). También nos dijeron que éramos los primeros extranjeros que habían sido invitados a visitar el orfanato, cerca de cuatro horas por aquel entonces, aunque se estaba construyendo una nueva carretera para acortar el camino.
No estoy segura si alguien ha estado allí desde entonces. Recuerdo haber visto algún mensaje diciendo que algunas familias habían sido invitadas, pero más o menos desanimadas a ir por sus guías o agencias debido al largo camino (lo mismo nos pasó a nuestro grupo, pero insistimos en ir y así lo hicimos y estamos muy contentos de que así fuera). Regresamos el 18 de Octubre con nuestra hija Claire del orfanato del condado de Liangping. Nuestro grupo con 15 niñas de Chongqing incluía 4 bebés de LP, 4 bebés llenos de personalidad.
Nos dijeron que nuestras 4 hijas estaban entre las 10 primeras que habían sido asignadas de LP, el cuál acababa de ser aprobado para la adopción internacional después de haber estado implicado en adopción nacional desde aproximadamente 1950.
Nuestro grupo fue el primero de familias adoptivas extranjeras permitido a visitar el orfanato, según nos dijo el director Liu. Es por esto que he decidido hablar algo sobre el orfanato y poner algunas fotos.
El camino de 4 horas en autobús de Chongqing a Liangping tenía muchos baches, a veces daba miedo, pero tenía muy buenas vistas. Una nueva carretera se está construyendo entre CQ y LP, lo cuál, según nos dijo nuestra guía, hará el camino más corto y llevadero.
El director Liu y su asistente, cuyo nombre no llegué a entender, nos mostraron la planta donde se encontraban los bebés, unos 100, y los más mayorcitos.
(Una cosa: desafortunadamente, estaba un poco rendida, llevando a mi hija mareada después del viaje Por todo esto estoy un poco confusa acerca del nº de habitaciones y de cunas en la planta de los bebés. Mis fotos son aún más confusas, ya que tuve problemas para poner el flash después de que la cuidadora de mi hija la cogiera entre sus brazos y empezara a sollozar, lo que me hizo lloriquear.)
Fuera de la sala de la planta de los bebés, hay 3 ó 4 salas de estar, donde los bebés estaban en andadores, algunos viendo la TV. Al lado de cada sala de estar hay 2 dormitorios, en cada uno hay alineadas cunas a lo largo de 3 de sus lados, y en el cuarto hay un catre para la cuidadora que está de servicio.
Los jardines y las colinas de alrededor, que pertenecen al orfanato, son fantásticas aunque muy empinadas para caminar. El director Liu nos dijo que espera usar parte de ese terreno para construir algún edificio más.
El director, su ayudante y el "habilitado" nos invitaron a un banquete en un local cercano en el cuál nos sirvieron la mejor comida que tomé en CQ (según nos dijo el director, la suavizaron un poco para que así estuviera a nuestro gusto).
Creo que nuestras hijas estaban - y las vuestras lo están - siendo muy bien cuidadas y queridas. Era evidente en el momento en que nos encontramos con nuestras hijas, que estaban muy limpias, vestidas con unas ropas nuevas adorables, sonrientes, contentas, hilarantes, aunque con algún problemilla menor de salud (muchos mocos, resfriadas, con tos, algunas con bronquitis). Las lágrimas de la cuidadora de mi hija eran genuinas. Los bebés que vi en la habitación de mi hija estaban sonrientes y se les veía simpáticos.
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Seria muy importante que, para las familias que vienen detras, a la vuelta con vuestras hijas escribais unas lineas explicando como era el orfanato, y si no habeis podido visitarlo, decir como estaban vuestras hijas cuando os las entregaron, la idea que os podais haber creado del orfanato o cualquier información que creais que os gustaria haber tenido cuando erais vosotros quienes buscabais. podeis enviarlo a marta@orfanatosdechina.es |
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