ORFANATO DE JIANGJIN

DIRECCIÓN DEL ORFANATO

Zhong Du Road, De Gan Zhen, Jiang Jin city,

Chong Qing, People´s Republic of China

Post Code. 402284

Tel: 0086-23-47853307
Director: Zhao Qing

 

- Ayudas a los orfanatos

- Listas de correos de familias adoptantes en Jiangjin

http://groups.yahoo.com/group/jiangjinswi/

- Información de la zona

http://www.china.org.cn/english/TR-e/38369.htm

Fotos enviadas por Pere Segalés, 29/11/05

Orfanato de Jiang Jin (Chongqing)

Cuando se deja la carretera general (de doble carril) se coge una carretera estrecha, con muchas curvas y, sobretodo, muuuuuuchos baches. No es muy largo este recorrido, unos 3 km. como mucho. Al llegar al recinto del orfanato, éste se encuentra cerrado por una puerta metálica, se entra unos 20 metros y hay como una rotonda, donde dejamos el vehículo. En frente hay un edificio, que al salir nos dijeron que era el edificio administrativo. A la derecha se bajan unas escaleras que llevan a un patio rodeado de otros edificios. El de la izquierda es muy nuevo, de 4 plantas y es una residencia de ancianos. Enfrente de éste, es decir a la derecha, se encuentra otro edificio viejo también de 4 plantas y con señales de estar abandonado, que era la antigua residencia de ancianos. Al fondo se encuentra otro edificio bajo que es donde tienen las niñas. Está tocando por una punta a la residencia de ancianos.

A la entrada del edificio del orfanato hay una habitación de unos 35-40 m2 dónde había varias cunas vacías y varios andadores apilados, era la habitación que dedicaban a sala de juego. A la izquierda se entraba a otra habitación un poco más grande con las cunas de las niñas distribuidas en 5 filas con tres pasillos entre ellas. En total debería haber unas 35 cunas y unas 27-30 niñas Esto fue todo lo que pudimos ver. Las dos habitaciones se veían en buen estado y muy luminosas, pero hacía mucho calor en el interior. Las cunas también estaban bien y a las niñas no se las veía mal (aunque allí tenían el problema de la sarna). El patio que está frente a la entrada estaba bien cuidado y era un espacio ideal para que las niñas pudieran salir a jugar. De todas formas, solo vimos a una niña que andaba por su propio pie. Las niñas iban vestidas todas con los mismos modelos de pijamas, en 3 colores diferentes. Los pijamas eran un poco viejos, pero a las niñas se las veía limpias. Se les veían picadas como de sarna, igual que a la nuestra. Algunas estaban en pie, aguantándose en la barandilla de la cama y otras estaban sentadas de esa forma en que primero se arrodillan y después descienden el culito hasta tocar el suelo abriendo los pies. La mayoría de niñas que vimos ya estaban en edad de ser adoptadas. En ninguna cama se vio ninguna sábana ni colchón. Tenían como unas esterillas de paja en el fondo de las cunas. En la zona del patio había unas cuanta de tendidas sobre las plantas para que se secaran. No nos enseñaron la zona de los bebés más pequeños ni la zona de los niños con cuidados especiales. Tampoco fuimos invitados a ver la cocina ni los lavabos.

Cuando nosotros fuimos había 7 personas que nos recibieron. Una era la que nos trajo a la niña y otra su acompañante, aunque creímos que ellas no eran cuidadoras de las niñas, sino empleadas del orfanato con algún cargo intermedio. Las demás, algunas eran cuidadoras (pudimos conocer a la cuidadora de nuestra hija) y otras debían ser cuidadoras de los otros niños y/o ancianos. Si todas ellas hubiesen estado al cuidado de las niñas, seguro que más de una estaría andando y todas ellas estarían más estimuladas.

Cuando llegamos al orfanato, Queralt se hizo un poco la remolona antes de soltarse su madre e ir a los brazos de la cuidadora. Y eso que solo hacía escasamente tres días que estaba con nosotros. Enseguida las cuidadoras se la llevaron a la sala donde estaban las otras niñas. Había unas que reían, otras lloraban y algunas que, inicialmente, no hacían caso a nada, como si aquello no fuera con ellas. Cuando su cuidadora puso a Queralt en la que había sido su cunita, aún vacía, se puso a llorar desesperadamente, pataleando para que la sacaran de allí. A las cuidadoras las conocía, pero no nos perdía de vista a nosotros. Las demás niñas se dejaban coger por nosotros, como si quisieran que nos las lleváramos, reían y se las veía contentas cuando las cogíamos. Se notaba que aún no habían sufrido el shock que suponía encontrarse, de repente, con unos desconocidos que hablan diferente y que no se parecen en nada a los rasgos a los que estaban acostumbradas a ver. Nos fijamos que en toda la sala de las camas no había más que un juego de llaves de plástico en una cama para jugar. Las demás no tenían nada. La vecinita de Queralt le cogió un sonajero que ella llevaba consigo desde el día del Registro y tuvieron una pequeña disputa porqué las dos lo querían. Se lo dimos a la niña que se quedó allí y que era la que se le bebía los biberones de nuestra hija, pues vaya diferencia entre una y otra.

La niña que andaba sola nos observaba con mucha curiosidad. Conxita la cogió en brazos y no se extrañó nada, aceptaba todas sus caricias. Le dio un chupa-chups y le gustó. Por allí también había un niño de unos 9 ó 10 años que andaba siempre detrás de las cuidadoras, concretamente de una. Intentamos hacerle alguna caricia y se escondía detrás de una cuidadora. Al final no supimos si era un niño del orfanato o era el hijo de la cuidadora. Casi al final de la visita apareció un hombre que dijo ser el doctor y nos explicó que tenía mucho trabajo, tanto con las niñas como con los ancianos.

Nos dejaron filmar y fotografiar tanto como quisimos en las estancias que visitamos. Fue una experiencia inolvidable. Igual que la entrega, fue todo tal como siempre habíamos soñado. Tanto en el Registro como en la visita del orfanato nos dejaron ir a nuestro aire. En ningún momento tuvimos la sensación de que quisieran ir a prisa. Siempre éramos nosotros los que marcábamos el ritmo. Al marcharnos, a la cuidadora de nuestra hija se la veía llorosa. Seguro que la amaba.

Pere i Conxita

 

Seria muy importante que, para las familias que vienen detras, a la vuelta con vuestras hijas escribais unas lineas explicando como era el orfanato, y si no habeis podido visitarlo, decir como estaban vuestras hijas cuando os las entregaron, la idea que os podais haber creado del orfanato o cualquier información que creais que os gustaria haber tenido cuando erais vosotros quienes buscabais.

podeis enviarlo a marta@orfanatosdechina.es

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