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Nota enviada por Jesus y Begoña
Somos Jesús y Begoña, una pareja de Cáceres que
viajó a Hefei con el grupo de Teresa en el año 2003. En
total 5 familias. Las niñas nos las entregaron el día 6
de enero, bonito regalo de Reyes...
Estuvimos alojados en el Hotel Novotel de Hefei, estupendo, buena comida,
trato agradable, muy bien. Nos citaron en un saloncito del hotel a las
9.30 de la mañana, donde esperamos junto a las guías, notario
y demás personal, la llegada de las niñas.
Nuestra hija Huai Feng Zao, ahora Malena Huai, entró la última,
en brazos de su cuidadora. Inmediatamente nos avalanzamos a cogerla con
gran nerviosismo y emoción contenida. La primera reacción
de la niña fue ponerse a llorar desconsoladamente, suponemos por
separarse de su cuidadora, a la que no quitaba ojo. Después de
un buen rato, conseguimos que se calme con algunos juguetes que habíamos
llevado para la ocasión, los cuales agarra y no suelta ni para
dormir.
Nos dimos cuenta enseguida que la niña estaba sudando mucho, allí
abrigan exajeradamente a los bebés, por lo que procedemos a despojarla
del abriguito que traía, la cuidadora nos avisa para que le volvamos
a poner la prenda a pesar del calor que hacía en la habitación.
También, observamos que la niña traía un buen catarro,
tenía bastante tos, mocos, y fiebre, por lo que se queda adormilada
durante el tiempo que duró el papeleo con el notario y el director
del orfanato.
Ya en nuestra habitación y más tranquilos, intentamos darle
un bañito, puesto que la niña estaba impregnada de un fuerte
olor, como si estuviera fumigada, pero era debido a las zapatillas que
tenían suela de goma negra, estaban nuevas y eran enormes para
sus pequeños pies. Traía puesto un abriguito azul y pantalón
a juego y un pijama muy ligero, así como un pañal, todo
ello nuevo.
Examinamos detenídamente a la niña antes de darle el baño,
su piel estaba en perfecto estado, ni llagas ni rozaduras. El único
problema era la dificultad de respirar y la insistente tos, que gracias
a los medicamentos que llevamos desde aquí, pudimos atajar en pocos
días.
El baño fue la experincia mas desagradable sin duda, para nosotros
y para ella, temimos incluso por su vida, pues llegó a ponerse
morada de tanto llorar. Posiblemente fuera ese su primer contacto con
el agua templada en una bañera. La cosa fue a menos día
a día, gracias a un termómetro en forma de delfín
que compramos en Hefei, con el que jugaba.
La comida merecería un capítulo aparte, pero bueno, en resumen,
peor que el baño, puesto que según me dijo la cuidadora
en el momento de la entrega, Malena comía de todo, dominaba el
biberón y también la cuchara, sin duda alguna esta señora
se confundió de niña, y ambas hablábamos de otra
criatura. Malena con 13 meses, pesaría unos 7 Kgs., delgadita y
de aspecto débil, no conseguía quedarse sentada sin ayuda
de una almohada, aborrecía la comida, ni papillas, ni biberones
de leche y ni mucho menos potitos. Alimentar a Malena fue toda una ardua
tarea, que solventamos con los biberones nocturnos, si, Malena sólo
tomaba biberones cuando estaba dormida y no se enteraba de nada.Las cuidadoras
nos entregaron un paquete de leche en polvo, sería entera pues
llevaba dibujos de vacas, que era la que tomaban en el orfanato, pero
tampoco la aceptó.
La niña tardó varios días en reaccionar, que le pasaría
por la cabecita, era muy tranquila y apenas lloraba por nada, tampoco
pedía comida ni te aceptaba galletas u otra cosa que comíamos
nosotros. Jugaba con lo que le ofrecíamos y sobre todo con papeles,
que rompía a cachitos. Tenía muy poquito pelo y se observaba
claramente una deformidad en el lado izquierdo de su cabeza. Dormía
bastantes horas y si despertaba no emitía ningún sonido,
se esperaba tranquila hasta que íbamos a levantarla.
Por lo demás, la experiencia fue increible y disfrutamos en todo
momento, tanto que próximamente vamos a repetirla para traer una
hermanita a Malena.
Cuento con un par de fotos de la niña en la cuna del orfanato,
ya que todas las familias enviamos cámaras desechables al director
del centro.
Un saludo. (28/08/04)
Nota enviada por Teresa, que adoptó a su hija en Huainan
(17.09.2003)
Hola, soy madre de una niña de 21 meses que vivía en el
orfanato de Huainan en Anhui. La adoptamos este enero de 2003, tenía
13 meses. La niña estaba bien a todos niveles de peso, estado general,
la piel,..., venía muy limpia y con la ropa nueva (con etiqueta
incluida). A nivel de estado de ánimo estaba seria, en un principio
asustada (creo que todas lo están) pero ràpidamente se adaptó
a nosotros, al llegar a la habitación empezó a imitarnos
y jugar, cabe decir que vino con nosotros nuestra primera hija de 6 años
y las dos se entendieron instantáneamente. Era encantador observarlas,
los niños entre ellos se entienden a la perfección. No tuvo
ningún problema con la comida, tomaba biberones, cereales y fruta,
le encantaba una de sopa de arroz que había en el hotel que por
cierto nosotros la encontrábamos sosísima!. No sabía
comer sólido.
Nos la trajeron al hotel en Hefei, las cuiadadoras y el director. Se podían
hacer preguntas a las cuidadoras pero estábamos tan emocionados
que ni sabíamos que preguntar. Su cuidadora estaba pendiente de
ella y la niña creo que la reconocía. Nos dieron un paquete
de leche para evitar posibles intolerancias. No tuvimos ningún
contacto más de lo imprescindble para realizar el proceso legal,
(ni con el director del orfanato, notario,...) El proceso fue muy ràpido
y claro, ningún problema y esto se agradece muchísimo.
Antes de marchar enviamos una cámara de fotos al orfanato y nos
la devolvieron correctamente. Hicieron 6 fotos del orfanato, entre ellas
dos donde la sale la niña sola, las demás son del edificio
y jardín.
Pedimos visitar el orfanato pero no nos lo facilitaron, nos dijeron que
estaba muy lejos, que era muy cansado para las niñas... en fin
que al final lo dejamos, quizás iremos algún día
si ella quiere.
Os adjunto una foto del orfanato.
Ahora no se me ocurre nada más, sólo decir que fue una experiencia
maravillosa.
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